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  Actualización | martes, 28 de junio de 2005, 18:15
festival de la extensión


La Reconquista al revés
Espectacular. La 'filà' de Abencerrajes y la Banda Primitiva de Alcoy recrearon las fiestas de moros y cristianos en las calles de Granada con la Alhambra al fondo como testigo

maría de la cruz
éxito. La filada de los Abencerrajes a su paso por Plaza Nueva.

Un falangista "ignorante"

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granada. Los Abencerrajes tomaron ayer las calles de Granada. Y no es una metáfora. Cuenta la leyenda que los 37 miembros de esta familia nazarí, enfrentada a la de los Zenetes, fueron ejecutados en la Alhambra y que el color rojizo que aún hoy se puede contemplar en la Sala de Abencerrajes se debe a las manchas de la sangre de los caballeros asesinados...

Así que su sed de venganza la aplacaron entre litros de cerveza y agua helada en su caminar desde la Cuesta del Chapiz a la Plaza del Carmen. ¿Espectros del pasado? No. Se trataba de una 'filà' (formación) de Alcoy de las que cada año participan en las fiestas de moros y cristianos. La representación de este último colectivo estaba en los espectadores, que asistían divertidos.

El deambular de los moros con los sables ondeando sobre las cabezas de los presentes estuvo acompañado de la música de la Banda Primitiva de Alcoy, formación que cuenta con 175 años de antigüedad y que pasa por ser la más antigua de España.

Completaban el desfile unas bailarinas que, aunque el programa anunciaba que pertenecían al ballet de Ana Calvo, parecían haber salido de un prolífico harén y se unían a la música con el tintinear que acompañaba cada movimiento de caderas. No les faltaba ni la risa insinuante, entre pícara y tímida, con la que obsequiaron a los espectadores.

"Es la primera vez que salimos de Alcoy para hacer un pasacalles y teníamos claro que la ciudad más apropiada para hacerlo de toda España era Granada", explicó Trinidad Miró, concejal y teniente de alcalde de Cultura del pueblo alicantino.

El espectáculo consiguió arrancar los aplausos y los vítores que el público negó a la Philarmonia Orchestra en el concierto inaugural del Festival. Con los acordes de La entrada de los moros, los Abencerrajes fumaban un espectacular puro que no pasaba desapercibido a nadie. "¿A qué se debe?", preguntó una señora a uno de los caballeros. "Los moros siempre fumamos un puro antes de entrar al castillo", respondió. Desconcertada, y una vez que pasó el desfile, la mujer preguntaba intrigada a una amiga: "¿El tabaco no vino de América"?

El espectáculo continuaba y los turistas encontraban en el pasacalles una fotografía inesperada que mostrar a sus amistades. De hecho, muchos creían que se trataba de una ancestral tradición granadina. ¿Esto es todos los domingos?", preguntó una señora a otro espectador. El único entre todo el gentío que protestó por el espectáculo fue un falangista que increpó con insultos racistas a la Banda Primitiva de Alcoy desde el balcón de Nueva España, en Reyes Católicos. Con incredulidad, los músicos de Alcoy, ataviados con ropas de época, dejaron por un instante de tocar, estupefactos. Reaccionó el público con abucheos pidiendo a los músicos que siguieran tocando y no permitieran que un "energúmeno" diera al traste con lo que estaba siendo un éxito. "Además de racistas son ignorantes", decía un espectador. "Esto no es otra cosa que la escenificación de una parte de la Historia de España".

 

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